¿Por qué el crecimiento económico es clave para reducir la pobreza?

¿Por qué el crecimiento económico es clave para reducir la pobreza?


Por: Jasmin Espinoza Quinto


El crecimiento económico es, ante todo, el resultado de la inversión privada y de la capacidad que tiene un país para crear condiciones favorables para que las personas puedan emprender, producir y generar valor. Cuando los empresarios pueden invertir y desarrollar sus negocios, no solo se generan ingresos fiscales, sino también empleo y oportunidades reales para la población. Estas dinámicas permiten que personas que antes estaban excluidas del mercado laboral accedan a un trabajo formal y a ingresos estables dentro del marco legal. 

Como señalan los economistas Dollar y Kraay (2002), el crecimiento del ingreso promedio de un país se traduce, en la misma proporción, en una mejora del ingreso de los estratos más pobres. En ese sentido, el crecimiento económico no es una cifra abstracta, sino un proceso que amplía opciones y reduce la pobreza al fortalecer la autonomía económica de los individuos.

Sin embargo, el crecimiento económico no ocurre en el vacío. Para que sea sostenible, requiere estabilidad política, reglas claras e instituciones que generen confianza. En países como el Perú, la inestabilidad política ha demostrado ser un freno importante para la inversión y, por tanto, para la creación de empleo y riqueza. 

Esta evidencia refuerza la tesis de Acemoglu y Robinson (2012), quienes sostienen que la prosperidad de las naciones depende de "instituciones inclusivas" que garanticen derechos de propiedad y un sistema legal predecible, evitando que la incertidumbre política sofoque el dinamismo económico. Cuando existe previsibilidad y una gestión pública responsable, la recaudación mejora y el Estado puede cumplir mejor funciones básicas como infraestructura, servicios públicos y apoyo focalizado a quienes más lo necesitan. El problema no es la existencia del Estado, sino su ineficiencia y su tendencia a intervenir donde el mercado puede funcionar mejor.

Desde una perspectiva pro-mercado, promover el crecimiento económico implica permitir que los mercados operen con libertad, reduciendo trabas burocráticas y fomentando la competencia, sin que ello signifique ausencia total de reglas. 

En el contexto peruano, De Soto (1986) demostró que la pobreza muchas veces no es falta de talento, sino consecuencia de un sistema legal costoso y burocrático que excluye a los emprendedores de los beneficios de la formalidad. Una regulación mínima y clara puede proteger derechos fundamentales, como los derechos laborales, sin sofocar la iniciativa privada. El Estado debería concentrarse más en ordenar la política y garantizar el cumplimiento de la ley que en dirigir la economía. Además, el crecimiento debe ir acompañado de innovación y apertura tecnológica, impulsando nuevas herramientas como la economía digital y el blockchain, que reducen barreras de entrada para más personas.

Conclusión

El crecimiento económico es una de las vías más efectivas para reducir la pobreza porque crea empleo, incentiva la inversión y fortalece la capacidad institucional sin depender exclusivamente del asistencialismo. Apostar por mercados más libres, reglas claras y estabilidad política no es una postura ideológica extrema, sino una estrategia práctica para generar prosperidad sostenible. Cuando el Estado se limita a garantizar un marco institucional adecuado y deja espacio a la iniciativa individual, el crecimiento deja de ser solo un indicador macroeconómico y se convierte en una herramienta real de movilidad social y reducción de la pobreza.


Fuentes utilizadas:

  • Acemoglu, D., & Robinson, J. A. (2012). Por qué fracasan los países: Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza. Ediciones Deusto.

  • De Soto, H. (1986). El otro sendero: La revolución invisible en el Tercer Mundo. Editorial El Barranco.

  • Dollar, D., & Kraay, A. (2002). Growth is Good for the Poor. Journal of Economic Growth, 7(3), 195-225. https://link.springer.com/article/10.1023/A:1020139631000

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